lunes, 23 de junio de 2014

Algunas reflexiones para tener en cuenta.

Quizás no debiéramos adelantarnos a los acontecimientos, una razón suele ser suficiente cuando todo parece cernirse sobre nuestras existencias que a nuestro entender, son efímeras.

Nadie encuentra la verdad cuando la busca fuera, la verdad suele estar en nosotros mismos ya que somos parte de un todo.

Los grandes problemas suelen ser pequeños cuando encontramos la solución. Ese es el gran dilema humano, no saber solucionar. ¿La clave de todo?: La paciencia. 
Si pensamos con amor, los problemas se vuelven pequeñas pruebas.

El amor no es el gozo del cuerpo físico, tan mal entendido que lo tenemos. El amor es la libertad del espíritu, que incondicionalmente se abre al universo de seres. Si pudiéramos entender esto que parece complejo, pero a la vez es tan simple…

El sistema en el que nos encontramos presos nos lleva a una carrera loca por logros materiales, éxito… Es una locura. Y cuando por fin entendemos qué es lo que posee el gran bien, el valor, el ORO tan buscado, nos damos cuenta de que estamos vacíos. 

De nada vale un saco de riquezas si nuestra alma es pobre.

El saco terreno se llena de bienes tangibles, pero el saco que viaja con nosotros al terminar nuestra vida no es tangible. Y esa es la riqueza que llevamos con nosotros. Lo que trasciende al otro plano no es lo que compramos, sino lo que cultivamos en nosotros mismos y en los seres que nos acompañan en este viaje que es la vida.

Estamos rodeados de mensajes y señales que nos indican el valor de un abrazo, una sonrisa, el prestar un oído, un hombro, el dedicar un poco de tiempo, el pensar antes de decir algo que lastime, el reclamar con amor, el reprender con paciencia… siempre escuchamos eso de contar hasta diez. Pero esas señales suelen ser pasadas por alto porque nadie nos enseñó la importancia verdadera, y que si las aplicamos a TODOS los ámbitos de nuestras vidas, podemos ser mejores, y seguramente cuando trascendamos, nuestro saco no estará vacío.

Amar y sufrir por otro es algo muy común, pero amarse a uno mismo con esa intensidad no es tan frecuente. Cuando aprendemos a amarnos a nosotros mismos, encontramos que ese amor es tan grande que es necesario compartirlo y aprendemos a amar al otro con pequeñas grandes cosas, como el tener paciencia, comprensión y necesidad de dar libertad y compartir el conocimiento que nos da ese amor.

Cuando comprendemos y experimentamos el amor incondicional, dejamos de sufrir y logramos el desapego de ese amor mezquino, material y físico que nos lleva a atarnos a nosotros mismos y a atar al otro.

jueves, 15 de mayo de 2014

Acerca de la verdad

Nadie encuentra la verdad cuando la busca fuera, la verdad suele estar en nosotros mismos, ya que somos parte de un todo. A.A. Nadlor

La verdad es algo relativo, dado es necesario tener los puntos de vista necesarios para poder descifrarla, y suele ser más compleja que una simple sentencia.

Cuando los hechos no tienen un narrador imparcial, o un testigo fiel, siempre se mancha la verdad con el punto de vista, la moralidad y hasta la ética de quien la expone, por tanto, una verdad no solo puede ser mal comentada, sino también mal escuchada, ya que lo mismo aplica para el receptor.

Por tanto la historia del mundo ha sido tan manipulada que no sabemos con certeza de dónde venimos, ni a donde vamos. 

De ahí que es tan importante indagar dentro de nosotros mismos, para que esa llama interna nos guíe.